Me gusta el mar. He crecido con arena de la playa pegada a los pies y nada me hacía más gracia que llegar a casa para quitarme el bañador y que las piedrecitas que se habían quedado dentro hiciesen "¡clac, clac!" sobre el suelo de la bañera. Cuando me iba a dormir en mi cuerpo todavía quedaba una leve sensación de balanceo de las olas.

Me gustan muchas cosas, y soy una persona de las que se entregan a sus aficiones -me obsesiono un poco, todo sea dicho, soy muy meticulosa-. Aquí hay un resumen en imágenes de mí, que a la larga he aprendido que se me da mejor contar con fotografías que con letras. Las letras las suelo esconder, en realidad.






Retomando el tema de las olas, he aprendido de ellas. La arena revuelta, el rompeolas y la calma. De esa manera aprendí a barrer, y por eso de vez en cuando limpio mis blogs de un plumazo, y mi escritorio y mi armario y mi pelo. Porque todo lo acumulativo lo llevo dentro de mí, pero fuera estorba. Así que aquí estoy otra vez, limpia, con las cosas en su sitio y otras tantas flotando en el aire. Porque también me gustan los huracanes, no sé si lo sabéis.

Cosas que aprendí durante el último terremoto:
  • Tú diriges tu vida. TÚ. No los demás. Tú decides. Tus argumentos. Tus razones. Tu esfuerzo. Tu vida vas a vivirla tú.
  • Llorar no es malo. Pedir ayuda tampoco. A quien te quiere no le molesta que le pidas ayuda.
  • La salud es muy importante, tienes que cuidarte.
  • Las cosas pequeñas, bonitas y maravillosas están ahí.
  • Querer es poder, pero poder requiere sacrificio y no se consigue en un día.
  • No hay que negarse a experiencias nuevas por tener miedo, es más lo que se gana.
  • La única persona con la que deberías compararte eres tú misma. La única persona a la que tienes que superar es a ti. Somos personas individuales con características y habilidades diferentes.
  • El minimalismo me relaja. El blanco y lo puro.
Y cosas que ahora mismo forman parte de mi equipaje:
  • Ganas de aprender. Muchísimas.
  • Mi pocket journal (hablo de él en la siguiente entrada)
  • Mi familia, mis amigos y el amor incondicional.
  • El futuro que está ahí y al que tengo que llegar, aunque no salga igual, pero saldrá bonito.
... Y en el bolso de mano:
  • El autoconocimiento. Sé en dónde fallo conmigo y qué cosas tengo que curar.
  • Mi capacidad de organización, que para algo servirá.
  • Las ideas bonitas.
  • Caramelos de crema y cereales con leche.
  • La capacidad de asombro. El poder construir mundos. Mis fotografías y mis libretas.

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