Formación || Una mañana en la biblioteca

No voy a la biblioteca tanto como me gustaría, lo admito. Soy muy de estudiar en casa con mi taza de Colacao al lado. Pero cuando me regalo unas horas entre libros ¡oh!, vaya gozada. No sé a vosotros, pero a mí me entusiasma eso de tener pasillos y estanterías llenísimos de información esperando a que los descubra, escoja, me siente, revise, escriba... Una de las cosas que hay que aprovechar al máximo cuando, como en mi caso, se es universitario es la biblioteca del campus, que es la que más visito yo. Al principio de comenzar la carrera iba de vez en cuando, pero ahora que he aprendido a sacarle partido y a buscar mis visitas son mucho más enriquecedoras. Mi rutina suele ser escoger una sección, husmear de arriba a abajo y volver a la mesa con cinco o seis volúmenes que me hayan llamado la atención. Los reviso con un folio al lado para tomar nota de datos que me interesen y de los datos del propio libro para poder buscarlo más tarde si lo necesito. Si voy buscando algo muy concreto tiro del archivo virtual para localizar lo que me interese, pero para un acercamiento el primer método me viene muy bien y es divertido. Os voy a contar los descubrimientos que hice en mi última visita, el pasado lunes.



La casa de los niños: diseño de espacios y objetos infantiles.
- Jeannette Alther


El libro te presenta a una serie de familias con niños de diferentes localizaciones y la forma en que han adaptado su hogar a sus necesidades. Me gustó la manera en que cada ambiente mostraba interés y respeto por la crianza y que la mayoría de espacios se preparaba en torno a conceptos que eran el título de portada en cada capítulo. Teníamos humor y color, ternura y evolución, tradición y cambio, magia y memoria, arte y expresión... entre otros. El libro es muy gráfico, con fotografías muy inspiradoras, y dejando un apartado para presentar objetos de diseño especialmente interesantes. Por ejemplo, a mí me interesó apuntar la caja de acuarelas de Yellow Circle donde las formas sugerían una huevera, y cada pastilla de acuarela estaba en un platito muy manejable y curvado. O el Paysage inondable de Patrick Martínez, una forma muy divertida de animar al niño a comer; consistía en un plato hondo con un bultito en el centro sobre el que había una casita, como una isla rodeada de sopa o puré o guisantes. En un apartado de diseño de cuberterías infantiles destacaron que el cuchillo cortaba de verdad porque "no se puede aprender a usar algo que no sirve", y esto me parece una lección importantísima a la hora de acompañar a un niño en su crecimiento.


Las imágenes de este libro de verdad que fueron tremendamente inspiradoras, en especial porque muchos hogares apostaban por los materiales naturales que si a mí antes no me interesaban en especial, ahora estoy valorando mucho más por los valores que puede ayudar a transmitir un ambiente así.

Art of paper
- Marc Giménez

Este trae una selección de proyectos donde el papel es el protagonista, uno de estos libros que son parada obligada para buscar inspiración en las ideas y técnicas que emplean otros artistas.

A mí me gustaron: 

Espacios creativos
- Francesca Gavin
Es uno de esos volúmenes tan curiosos que no puede sino encantarme. Es una visita por los hogares de diferentes artistas de todo el mundo, con vistas generales de su lugar de trabajo y algunos detalles. Además incluye entrevistas y anécdotas y el por qué ese lugar es de esa manera, y es muy divertido relacionar el trabajo de cada persona con su entorno. Aquí encontré por ejemplo a Aya Takano, una de mis ilustradoras y pintoras favoritísimas, que nos enseña unas paredes y estanterías plagadas de referencias a los aliens.

The new artisans
- Olivier Dupon

Sin ninguna duda, el que más disfruté, ojalá llevármelo a casa. Nuevamente es otro barrido por diferentes artistas y obras, esta vez todo en torno al mundo de la artesanía. 

El oficio del artesano es algo que me está interesando mucho últimamente, notaba que le faltaba algo a mis dibujos digitales y resultó ser que sentía la falta de factura manual, de error, de manchurrón, de recorte, de mancha y de todas esas cosas que tanto disfruto y que desaparecían al ponerme delante del software (por eso mi meta ahora mismo es integrar ambas cosas, encontrar ese estilo). Por otro lado, descubrí que me gusta la escultura y que esa labor de manualidad me embelesa totalmente - ahí tenéis mis esculturas de peluche, los cuadros cosidos, etc...-. Este tipo de cosas no nos las suelen enseñar en la carrera así que a mí me faltaban referentes, y aquí he encontrado muchísimos y maravillosos. 
Me parece importante la recuperación de la artesanía (y de los valores que aprendo, desarrollo y anclo con ese trabajo) en un mundo que cada vez más nos pide ser máquinas.


Quiero dedicar una mañana a investigar a fondo sobre estos artistas, así que no los voy a comentar uno a uno, pero os dejo un pequeño párrafo con algunos nombres: Andrea Williamson, Ann Wood, Anne Holman, Atsuko Ishii, Cecilia Levy, Janis Heezen, Lars Rank, Natalie Choux, Rohan Fason, Nora Rochel...

Y como última nota, el volúmen físico tiene una edición preciosa, tapa dura con textura.

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