Aprendamos || Cerámica: nociones básicas y trabajo en el taller

Tengo delante mi cuaderno de clase, mi archivador, mi carpeta de documentos y tengo abierto el campus virtual en la asignatura de escultura cerámica. Me gustaría enseñaros lo que estamos haciendo en clase y algunas explicaciones muy básicas para iniciarse, que si os interesa el tema encontraréis muy interesantes.

Yo tenía muchísimas ganas de esta asignatura porque en el último año he empezado a descubrir que disfruto creando figuritas y que me encantaría llevar mis dibujos a otra disciplina, así que ahora estoy en fase de exploración descubriendo técnicas. Voy a estructurar este post en: acercamiento a la cerámica, el taller y descubrimientos personales. ¡Vamos!






Definimos cerámica como el conjunto de productos basados en arcillas transformadas por la acción del calor. Si el material no ha sido cocido no es cerámica, no hay más. Todo el trabajo previo a la cerámica es lo que abarca el modelado y decoración de las distintas arcillas que existen. La más común y la que primero se nos viene a la mente al pensar en este material es el barro rojo, pero existen muchísimos tipos con características únicas y conocer esto es un poco como ampliar tu cajón personal de posibilidades, porque según el resultado que busques o procesos que quieras seguir puedes escoger una cosa u otra.

El criterio para clasificar las arcillas es súper simple: las de alta temperatura y las de baja temperatura. Esto es, que si coges por ejemplo barro rojo (que es de baja temperatura) y lo cueces a una temperatura superior de la que puede aguantar se derrite en el horno. Nosotros cocemos o bien a 980º para baja o a 1260º para alta.


En esta imagen podéis ver el esquema de una montaña y la localización de las arcillas comunes. Los depósitos suelen estar en las partes altas y de ahí se obtienen las arcillas más puras, como la porcelana, que también son las que aguantan más temperatura. Conforme se baja, los minerales se van contaminando de otros componentes, lo que altera las propiedades de esa arcilla. El barro rojo común se obtiene en los terrenos más bajos, por ejemplo. Las pastas que podemos comprar en tiendas sin embargo son artificiales, están fabricadas siguiendo una receta exacta según lo que quieran producir y aunque mantienen las propiedades básicas que tendrían en la naturaleza siempre se pueden encontrar cosas muy específicas.

Aquí una tabla con las pastas que hemos utilizado nosotros en clase:



Mis favoritas son: la blanca mayólica (es muy plástica y fácil de modelar y queda con un aspecto muy rústico y bonito) y la refractaria lila (el color es suave y la textura más arenosa, es muy relajante amasarla).

¿Qué cosas tenemos que tener muy en cuenta a la hora de trabajar con arcilla?

  • El barro se seca, mantenlo hidratado. Viene muy bien tener en el espacio de trabajo un pulverizador de agua. Y cuando no estes trabajando, tapa MUY BIEN tanto la pieza en proceso como el resto de la arcilla, que no entre nada de aire.
  • Mucho cuidado con mezclar las pastas. Una arcilla de baja temperatura no puedes cocerla a más temperatura de que la que aguanta (a no ser que quieras un efecto derretido, que bien hecho puede quedar chulo), pero una de alta sí cuece en ambas, con efectos diferentes. Ante la duda, si no estás seguro de qué tipo de pastas hay en tu pieza, siempre cocer a baja.
  • Toda escultura en cerámica es hueca y tiene al menos un orificio. El motivo es tan sencillo como prevenir las burbujas de aire dentro de la pieza (formadas durante un mal amasado), que dentro del horno causarían una explosión. Puedes cocer una figura pequeñita maciza, pero una grande siempre ha de ir hueca con una pared de 3 centímetros como mucho.
  • Nunca se debe meter una pieza fresca en el horno. El barro se hidrata mientras se trabaja, y antes de meterlo a cocer hay que dejarlo secar al menos un día para que pierda la mayor parte del agua del interior. Si el agua hierve a 100º y metemos una pieza húmeda en un horno que va a exceder mucho esa temperatura... otra explosión.
  • La arcilla mengua de tamaño al cocerse, así que si necesitas algo de una medida concreta necesitarás comprobar primero cuánto es posible que reduzca para ajustar las proporciones.



¿Qué hicimos estas semanas pasadas en el taller? Para empezar, conocer el material con el que se trabajaba. Hemos utilizado muchos tipos de barro en pequeña proporción para familiarizarnos con cada uno, cosa que consideré estupenda. Además llevamos un pequeño cuaderno de campo con anotaciones, siguiendo el siguiente sistema para el trabajo.
  1. Elaboración de probetas. Llamábamos probetas a pequeñas placas de 10x5 que hacíamos para usarlas como objeto de estudio.
  2. Siglar las probetas. En nuestro caso las marcábamos con nuestras iniciales, un número para facilitar la clasificación y la temperatura de cocción de la pasta.
  3. Documentar. En el cuaderno se anotaban las medidas en crudo, tras el secado al aire y tras la cocción. Como he dicho, suelen menguar de tamaño y era interesante comprobar en qué porcentaje lo hace cada tipo de cara a la pieza final, que tiene que ser más grande y con unas medidas concretas.
Hicimos muchas pruebas de probetas, en muchas de las cuales ensayamos los métodos de recubrimiento cerámico existentes. Los vamos a dividir sencillamente en engobes y vidriados, y son métodos para decorar o estetizar la pieza. El engobe es polvo de arcilla coloreado, incluso se puede lijar un poco de un pedazo ya seco. Se aplica con agua y pincel. Para el vidriado se emplea sílice con agua y óxidos si se le quiere dar color, y se consigue ese aspecto transparente y suave que queda tan atractivo. Lo de los óxidos da para capítulo aparte; dependiendo de la cantidad se consiguen unos tonos u otros.



Estas son las probetas que he realizado yo. Fijáos en, la violetacea de la derecha, la MPP12; es pasta refractaria violeta a la que se le ha dado una cocción a baja temperatura. La marrón de abajo del todo es la misma pasta pero cocida por segunda vez a alta temperatura. ¿Veis qué cambio? La blanca de arriba lleva engobe azul cobalto, que se ha quedado más bien lila, por esto es tan útil hacer pruebas e ir ajustando. Lo que se ve en la placa roja es esmalte craquelante, parecido al vidriado pero con un componente que al cocer y fundir hace que se formen grietas (luego por ejemplo se pueden rellenar con tinta de color para crear efecto)...



Ay, estoy disfrutando tantísimo del taller, de verdad... Ojalá mi propio espacio algún día, con mesas grandes de madera, tornos y hornos. Estas probetas las voy a poder guardar durante mucho tiempo y estoy aprendiendo tanto que hasta me importa poco tener que calcular porcentajes y comprobar compuestos químicos (yo y la ciencia, amor imposible porque soy torpe y no llego a entender la mitad).

Para el proyecto final he escogido seguir con mi investigación de la anatomía y el crecimiento descontrolado. Se supone que el tema era el retrato, pero nuestro profesor es muy bonito y me deja jugar. Voy a utilizar pasta blanca simple, aunque me atraía probar alguna nueva porque con esta ya he trabajo antes, pero me interesa un resultado más fino y suave con base clara porque la referencia es una caja torácica y quiero huesos blancos. Voy a ensayar un engobe alterado para estetizar la parte de la pieza que son tripas y para ello aplicaré polvo de barro seco con agua en tonos rojizos sobre la superficie para pintarla y después la lijaré para dejar una textura blanquecina y rosada por algunas zonas. He hecho la prueba en la maqueta y pinta muy chulo. Aquí tenéis el modelo antes de cocerlo y después de pasar por el horno, podéis ver el cambio de color tan tremendo.





Ahora el reto es hacer esto en un tamaño mucho más grande, a ver... Se me dan mucho mejor las piezas pequeñas y tengo algo de miedo, así que ya veremos qué tal se desarrolla el trabajo a lo largo de las próximas semanas.

Como comentario final, un horno para cerámica es muy caro. Carísimo. Durante el proyecto de clase en el que estuve trabajando este verano (¡que todavía tengo que enseñarlo, por cierto!) desarrollé una técnica de "falsa cerámica" como yo la llamo para darles resistencia a piezas sin cocer. La pega es que es complicado variar la textura, hago una especie de vidriado con cola que dan un aspecto brilloso a la figura. Hace poco también hice una figura (clic para verla) donde sólo dejé secar la arcilla y después la pinté, pero esto es frágil y se puede deteriorar fácilmente. La cuestión es que es divertido ir probando estas travesuras, así que ya veremos a dónde me llevan. Ante la falta, ingenio, y seguro que quedan cosas chulas.

Conclusiones:

  • Hacer piezas de cerámica terminadas es caro y acceder a un horno complicado. Como opciones están: buscar algún taller personal en tu ciudad y que te dejen un huequito en la hornada (nunca se cocina una sóla pieza, elevar un horno a tanta temperatura es un gasto de energía tremendo, así que siempre se busca llenarlo al máximo). También se pueden buscar clases y talleres a grupos, a veces se organizan este tipo de actividades y es de lo mejor.
  • Utilizar arcilla en sí en sencilllo y barato. Un paquete bastante grande y de calidad (nada de mini arcilla del bazar) puede costar desde 7 euros. Si te dedicas a tenerlo en casa y hacer figurines de vez en cuando dura una barbaridad. Para hacer experimientos y relajarse ya digo yo que está bastante bien.
  • No es complicado dedicar un espacio en casa a esta actividad. Yo tengo una tabla de madera donde dejo las cosas y la voy moviendo de sitio según necesito. Con tener eso y un par de bolsas y palillos ya se puede trabajar.
  • Siempre quedan las arcillas para horno casero, tipo fimo, o la súper masa de harina y cola blanca que sí se puede cocer y pintar en casa.

Lo dejamos aquí, espero que no se os haya hecho muy pesado de leer y hayáis podido sacar algo útil para vosotros. Muchas gracias :)

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